Todo por el pueblo, pero sin el pueblo: tesis, máster…y la opinión pública.

“Tout pour le peuple, rien par le peuple”, esta es la frase originaria cuyo uso empezó a utilizarse a finales del Siglo XVIII. Una frase que hacía alusión al despotismo ilustrado y que se caracteriza por el paternalismo y el poder cuasi-absoluto de los gobernantes de la época en detrimento de la ciudadanía. Algo similar ocurre hoy en día en relación no al poder, sino a la comunicación política y la opinión pública, entendida la primera como aquella que se transmite por la clase dirigente y la segunda como aquello que realmente percibe la ciudadanía.

Primero fue Cristina Cifuentes. A diferencia de otros casos de corrupción, este adquirió un protagonismo mediático sin precedentes, o, al menos, se analizó con el mismo rigor y análisis que el Caso Gürtel, Púnica, EREs… Evidentemente, para nosotros/as, ciudadanos/as de a pie, es más sencillo identificarnos con un Máster que con complejas operaciones económicas. Era un tema fácil de utilizar como arma arrojadiza en la batalla político-mediática. Visto el “éxito” (consiguieron terminar con su carrera política), los partidos políticos decidieron seguir por la misma senda, analizando cada tuit, cada post, cada línea de currículum de sus adversarios políticos. El siguiente fue Pablo Casado, que actualmente se encuentra a la espera de decisión judicial.

Sin embargo, esta semana se ha convertido en un verdadero circo político. Preguntas que se cambian en la sesión de control. Sospechas. Dudas. Otra dimisión, esta vez, socialista. La Ministra de Sanidad Carmen Montón. No ha habido tregua; dudas sobre la tesis doctoral del Presidente del Gobierno. Rivera también ha tenido que renunciar a algún máster.

Y mientras tanto, la ciudadanía, la opinión pública, ha asistido atónita a un fenómeno que si bien hay que analizar y estudiar, no puede bloquear la gestión de lo público. En lugar de centrarnos en batallas entre los partidos, los consultores políticos tenemos que escuchar a la ciudadanía; saber cuáles son sus preocupaciones; qué tipo de necesidades tienen. Hemos de ser conscientes de que los políticos no son nada sin el pueblo. La única forma de conectar con ellos es hablando el mismo idioma.

Mala semana para la comunicación política. Es este caso de estudio en el que yo aplicaría aquello que dice Sun Tzu y que algunos partidos ya lo han hecho: “La mejor victoria es vencer sin combatir”. Mientras unos son capaces de investigar al adversario para descubrir el curso de verano al que no asistió, otros se dedican a escuchar a la ciudadanía.

 

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