SUN TZU Y ORIOL JUNQUERAS (Artículo para el Noticias de Gipuzkoa)

En un aparente segundo plano y fuera del alcance de las balas que se lanzan desde Madrid contra el proceso catalán, Oriol Junqueras ha conseguido que su formación se haya posicionado como primera fuerza política en intención de voto en Cataluña; así lo demuestran los últimos datos que hizo públicos el Centre d´Estudis d´Opinió (CEO) el pasado viernes, que auguraban una rotunda victoria de ERC con una ventaja de 6,7 puntos sobre CiU (19,8% frente al 13,1%).

Partiendo de estos datos, independientemente de lo que ocurra el próximo 9 de noviembre, ya tenemos el nombre del vencedor de la primera batalla de la guerra que se está librando tanto a nivel estatal como a nivel autonómico; una contienda que se augura larga y tediosa; y este ganador no es ni el President Mas, ni Mariano Rajoy; ni es Cataluña, pero tampoco lo es Madrid. Se trata de Oriol Junqueras y ERC.

Con una estrategia de manual, siguiendo al milímetro los consejos del famoso libro de Sun Tzu, “El arte de la guerra”, aplicado al campo de la política, este historiador y profesor nacido en Barcelona ha conseguido que su partido sea la primera opción entre los catalanes en unas hipotéticas elecciones autonómicas.

En una posición cómoda, fuera del Govern y de las responsabilidades institucionales, formales y protocolarias que ello conllevaría, Junqueras ha ejercido de perro guardián y garante de la celebración de la consulta ante cada paso que ha dado Artur Mas. Siempre detrás del President, vigilante, sin entrar en la batalla con Madrid, pero tampoco con el Govern, ha dejado que haya sido CiU, su verdadero enemigo en las urnas, quien haya sufrido el desgaste de la contienda.

Así lo demuestran los datos. No se ha enfrentado a él directamente; pero lo ha presionado; ha recogido el fervor y sentimiento popular pro-consulta y se ha erigido en el máximo representante con potestad y legimitidad institucional de los movimientos Òmnium Cultural y la Asamblea Nacional Catalana (ANC) con una posición clara: sí a la consulta; sí a la independencia. Y si hiciese falta, “sí” a la desobediencia. CiU, por el contrario, se encuentra en un túnel sin salida, intentando hacer malabares para salvaguardar su posición y no morir en el intento. La primera víctima fue la propia Federación, que sufrió la baja del entonces Secretario General, Duran i Lleida, quien el pasado mes de julio manifestó su deseo de liderar un movimiento (dentro de Unió) para devolver a Cataluña a la “centralidad”, dejando entrever sus discrepancias con la posición que estaba adoptando Artur Mas.

La estrategia del “divide y vencerás” acababa de empezar. Tras la primera baja, las dos formaciones de la coalición tampoco se han puesto de acuerdo sobre la respuesta que darán a las preguntas de la consulta; y no ha sido hasta este domingo cuando Unió ha decidido, en un Consell Nacional celebrado ad hoc, que dará libertad de voto a sus bases a la hora de responder la segunda pregunta en relación a la independencia.

En esta situación de indefinición, división y ambigüedad, la fortaleza y consolidación de Junqueras ha ido in crescendo; además de ser el líder mejor valorado en el Debate de Política General -5,75 puntos frente a 5,54 de Artur Mas- el dirigente republicano ha llevado a su formación a la cima a través de una estrategia bien definida; ha dividido y ha roto las alianzas de su rival, CiU; ha conseguido atraer al votante del mismo -según los datos que dio a conocer el CEO, el 18,6% del electorado que votó a CiU en el 2012 apostaría ahora por ERC-, y ha obligado al mismo a luchar en su terreno, en su campo, forzándolo a posicionarse a favor del independentismo de forma nítida, ubicando al partido de Mas, desde un punto de vista mediático, alejado de la centralidad política.

Y todo ello, con una operación que no se agota con la celebración de la consulta, sino que va más allá del 9-N; con un horizonte claro a medio plazo, que no es otro que la consecución del Palau de la Generalitat.

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