San Valentín: Iglesias quiere seducir a Sánchez

Atónitos, asistimos a una de las superproducciones del año. No se trata de una película, sino de un serial que no se habría imaginado ni siquiera el guionista más cotizado de Hollywood. Tramas, subtramas, actores, actrices, gestión de tiempos, moralejas… Hoy, 12 de febrero,  amanecemos con un nuevo caso de presunta corrupción en el Partido Popular; esta vez, en Madrid; buena noticia para Rita Barberá, cuya omnipresencia mediática (que no física) estaba marcando agenda un día sí y otro también.

A la espera de la cita de esta mañana entre el Presidente en funciones y Pedro Sánchez en un privado del Congreso, como ya dije en un artículo anterior, yo estaba esperando una “vuelta de Tuerka” de Podemos. Pese a que su movimiento puede quedar eclipsado por lo ocurrido en Génova 13, Iglesias y su equipo han elaborado un documento para presentar al PSOE de cara a retomar la relación. Recordemos que Podemos se negó a constituir un equipo negociador con el PSOE mientras este siguiese dialogando con Rivera. Sánchez, de forma hábil y siguiendo las líneas que marcan los manuales, hizo caso omiso y continuó en el sofá sentado al lado de Rivera, el PNV, Compromís e Izquierda Unida; trasladaron una imagen pública, todos, de deseo de diálogo, negociación, apertura e intento de gobernabilidad. Sánchez dejó fuera de juego a Iglesias; y no solo fuera de juego, sino que, además, lo posicionó con atributos negativos como puede ser la falta de flexibilidad del partido morado, “excluyente”, “cerrado”… Todo aquello que lo relegaba al extremo; por cierto, igual que el Partido Popular, pero en el lado opuesto. Iglesias lo quería en exclusividad. No quería compartir a Sánchez con nadie.

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La moderación y esfuerzo mostrado por estas fuerzas (PSOE, C`S, PNV, Compromís e IU) eran bien percibidas por una opinión pública que exige la cultura del pacto. Así lo demostraba uno de los sondeos de Metroscopia. En esta tesitura, ¿ cómo podía volver a marcar agenda la formación morada? ¿Cómo volver a ser atractivo para los socialistas? ¿Cómo “conquistar” al Soldado Sánchez? Tras intentar dividir al propio PSOE, ahora lo intentará rompiendo los lazos, aparentemente sólidos, entre Rivera y Sánchez.  Le regalará 69 rosas moradas, y no excluye, en principio, las naranjas. Sin embargo, tratará de hacer ver que las rosas rojas y naranjas no son compatibles. El equipo de Podemos ha trabajado a fondo los programas de ambas formaciones (Ciudadanos y PSOE) y ha detectado las fricciones entre ambas; esos puntos, líneas rojas que pueden ser insalvables de cara a un pacto de investidura. Son esas, precisamente, las espinas de las rosas moradas. Esas rosas envenenadas que tratarán de obligar a Pedro Sánchez a posicionarse sobre cuestiones controvertidas y que pueden abrir cierta brecha entre Rivera y los socialistas.

 

A dos días para la celebración de San Valentín, todo puede ocurrir. Sin embargo, la ciudadanía ya se pronunció el 20 de diciembre diciendo que quería un ramo de rosas con muchos colores. Quien obligue bien a elegir entre un color u otro, o bien a volver a ir a comprar el ramo, puede verse relegado a esperar otra oportunidad para la conquista. ¿No sería interesante para el pretendiente Iglesias entrar en ese “trío” y aportar color al ramo a corto plazo? Una vez dentro, el juego de seducción es más fácil.

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