Fue en junio del 2013, hace ya más de año y medio cuando el Lehendakari Iñigo Urkullu puso en marcha su plan estratégico de marca país bajo el paraguas conceptual “Basque Country”, un sello que ha acompañado a su Ejecutivo durante este tiempo a la comunicación pública; lo presentó en el Palacio del Kursaal, con una trainera de fondo y cuatro ejes donde proyectar la marca país: la cultura, la economía, el turismo y la acción exterior institucional.

120 millones de inversión para los próximos cuatro años con el objetivo de promocionar la Comunidad Autónoma Vasca, “reactivar la economía y generar oportunidades de empleo”. En la presentación se hizo hincapié en la necesidad de ganar notoriedad como marca, mediante acciones de comunicación basadas en hechos donde se  diesen a conocer los valores, las fortalezas (en materia de investigación, sanidad, desarrollo…) y las oportunidades de Euskadi. Urkullu afirmó que era una iniciativa “abierta” y animó al resto de las instituciones, agentes sociales y ciudadanos a “remar juntos” y “en la misma dirección”.  Estrategia de marca país; con su identidad gráfica y desarrollo corporativo.

A la luz de las últimas noticias, sin embargo, no parece que todos vayan a remar en la misma dirección. Según ha afirmado  la Diputación Foral de Gipuzkoa, el ente foral y Udalbiltza firmaron el pasado mes de julio un convenio “por el cual el ente foral se compromete a utilizar la señalética nacional impulsada por Udalbiltza”. En este sentido, el acuerdo contempla el uso por parte de los ayuntamientos gipuzkoanos que se adhieran  de una identidad gráfica común que incluya el nombre del municipio y “Euskal Herria”. Los objetivos que han subrayado desde el ente foral es “impulsar una marca que identifique a Euskal Herria dentro y fuera del país,  y extenderla desde las instituciones locales a todos los ámbitos sociales (…) fortalecer la estructura nacional de Euskal Herria, tejer una red entre los territorios, impulsar la nacionalidad vascas y darla a conocer en el exterior”.

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Los objetivos estratégicos son similares, pero una vez más, el interés partidista ha superado al interés común de promoción de marca país. La identidad corporativa que se va a emplear por cada una de las instituciones es diferente, hecho que no hace más que confundir a la ciudadanía.

Una verdadera apuesta por el “nation branding” exige adhesión, suma y unión por parte de todos los actores en pro de una sola marca, entendida esta en su dimensión territorial. Coherencia a la hora de comunicar. Coherencia a la hora de actuar. Un mensaje; una imagen. Un País.

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