“La letra pequeña» del Euskobarómetro y Podemos

Me encantaría poder hacer un sondeo sobre el conocimiento espontáneo que tenía Podemos antes de las elecciones al Parlamento europeo; no me refiero a su líder, Pablo Iglesias, sino a la formación como tal; y es que con apenas cuatro meses de vida, me cuesta creer que su grado de notoriedad y visibilidad públicas fuesen las que goza ahora.

Ahora bien…¿Por qué digo esto? El viernes  conocimos los datos relativos al último Euskobarómetro; unos datos sin grandes sorpresas. Los dos grandes partidos estatales – PSOE y PP- siguen a la deriva con la pérdida de 4 y 3 escaños respectivamente, EAJ/PNV mantiene su hegemonía e incluso mejora sus resultados pasando de 27 a 29 parlamentarios, al igual que EH Bildu- de 21 a 22-, UPyD se mantiene gracias a su escaño de Araba; IU- Ezker Anitza vuelve al Parlamento con 3 representantes e irrumpe en escena la nueva formación de Pablo Iglesias.

Sin embargo, lo importante, a mi juicio, no es que el recién nacido entre en escena, sino cuándo lo hace; y lo hace en un momento en el que todavía no se han celebrado las elecciones y su “boom” mediático no había sido explotado; y es que la encuesta del Euskobarómetro es previa a la cita con las urnas; se realiza entre los días 30 de abril y 19 de mayo.

Sería interesante conocer, ahora, un mes y medio después, cómo ha influido la campaña mediática en la intención de voto de los vascos respecto a Podemos; si el fenómeno Iglesias ha influido de alguna forma en la percepción, incluso actitud de la ciudadanía; si ha conseguido rascar algún que otro voto a partidos de izquierdas como pueden ser Ezker Batua, Eh Bildu, PSE-EE o Ezker Anitza. En definitiva, ¿habrá conseguido el fenómeno Iglesias activar esa conducta de la “masa” a través de la cual esta se contagia y tiende a hacer las mismas acciones que los demás?

A un año escaso de las elecciones municipales y forales, y conocedores de la amenaza que supone un partido nuevo (sin el desgaste provocado por la gestión  y con la seducción que generan los conceptos ilusionantes  compartidos universalmente aceptados y que utiliza una y otra vez Iglesias),  algunos partidos “tradicionales”, ya han empezado a mover ficha. El PSE-EE, con la elección de su nuevo Secretario General; el PP vasco, poniendo en primera fila a jóvenes promesas (Sémper, Quiroga, Ramón Gómez) que dejan atrás definitvamente a la generación de Mayor Oreja e Iturgaiz.  Se augura un otoño movido. Lleno de incógnitas. Apasionante.

La noticia no es que Podemos consiga representación en Vitoria, sino que esta intención de voto de los vascos es previa a las elecciones europeas.

 

 

3 Comentarios

  • Xabi dice:

    Tienes razón: el futuro político es apasionante, aunque el Euskobarómetro no envía datos sorprendentes. En Euskadi se confirma lo que manifestaba Giulio Andreotti con su elegante cinismo: «El poder desgasta… a quien no lo tiene», cosa que confirman los resultados de Bildu y del PNV. Espero que haga recapacitar a los teóricos jeltzales, que esperaban la debacle de Bildu en Gipuzkoa al «cocerse en su propia salsa». Han olvidado que el poder legitima, como se está viendo.

    Pero más allá de los cambios que se pueden producir en el ámbito de la izquierda, por ahora muy limitados a la incógnita de sus líderes, me interesa reflexionar sobre si el sistema político español va a ser capaz de remontar la crisis de su bipartidismo. Parece que la corrupción está siendo una bomba de efectos retardados, que dudo de que pueda ser desactivada con esos cantos a la regeneración que lanzan los principales responsables de la situación.

    Aprovecharé para decir que no creo en las medidas regeneradoras de la política que se proponen una por semana. Bastaría con que volviera la decencia.

    Pero voy a retomar la figura de Andreotti, uno de los protagonistas -junto con Aldo Moro, secuestrado u asesinado por la Brigadas Rojas- de la Democracia Cristiana Italiana. Este partido gobernó Italia desde la Segunda Guerra Mundial teniendo en frente al PCI como principal partido de la oposición y con un PSI minoritario. Pero ni los comunistas, ni la continua inestabilidad de sus gobiernos pusieron en duda su hegemonía. Enrico Berlinguer, el refinado Secretario General del PCI y autor de la propuesta del Compromiso Histórico (creo que mirando de reojo a Chile), nunca consiguió superar a la DC. Solo lo logró -el ansiado sorpasso- como el Cid (en la campaña de las elecciones europeas del 84 Berlinguer falleció de un derrame cerebral, una conmoción nacional que llevó al PCI a su única victoria electoral).

    Pero hoy nada se sabe de los dos grandes partidos que protagonizaron la vida política italiana: uno debido a la crisis de los partidos comunistas y el otro… debido a la corrupción, que logró lo que no había conseguido el PCI. El proceso conocido como Tangentopoli (una descomunal red de extorsión y corrupción) acabó con la DC y el PSI de Benito Craxi.

    ¿Política, proyectos ideas…? Todo se fue por el desagüe. Hoy en Italia los políticos más conocidos son Silvio Berlusconi y Mateo Renzi. La imagen pudo con la política. Una situación que empieza a parecerse demasiado a la española.

    Xabi

    • Itziar García dice:

      Gracias, una vez más, por hacerme pensar, Xabi

      Efectivamente, reflexionar sobre la crisis del bipartidismo se torna hoy en día apasionante; en tu texto se percibe cierto «deseo» de que el bipartidismo «remonte» esta situación; ¿consideras que el bipartidismo es positivo para un país? En mi humilde opinión, es precisamente ese bipartidismo, pactado teatro donde los haya, lo que hace inevitable la corrupción; como si de un acuerdo secreto se tratara, unos y otros alternan el poder; se cambian de un lado del hemiciclo al otro, del escenario al atrio y viceversa, pero para seguir con la misma trama. Todo cambia para no cambiar nada. Mientras tanto, los vicios adquiridos (corrupción por ambas partes) se perpetúan hasta que de repente, las nuevas tecnologías, facilitan el acceso a la información «clasificada»; dejan en evidencia el guión del 78 y ponen en solfa el statu quo actual. Esas tecnologías, en manos del ciudadano empoderado, sacan a la luz y hacen de altavoz de reyes cazando elefantes, infantes presuntamente corruptos, EREs, gúrteles y demás escándalos…

      La falsa estabilidad, la historia que nos contaron y que nos creímos a pies juntillas se pone patas arriba como cuando un niño pasa a la madurez y empieza a cuestionarse la heroicidad de su padre. Algo parecido ha ocurrido en España. La crisis, la formación de los jóvenes, los medios de comunicación y otra serie de circunstancias han llevado a la ciudadanía a preguntarse y cuestionarse la historia que nos han contado. Y de ahí la irrupción de nuevos partidos que han desestabilizado ese bipartidismo.

      Sin embargo, el poder de España (también el poder económico y mediático) temerosos, no van a permitir que nos cambien la trama teatral; y para muestra, un botón: el adiós de Rubalcaba, la precipitada abdicación del Rey y la renovación del PSOE, al mismo tiempo que El País…¡Sí, El País! le está empezando a azotar a Pablo Iglesias…En definitiva, nuevas caras para que todo siga igual; monarquía, otra vez, bipartidismo, también.

      Mil gracias, de nuevo, por hacerme pensar

  • Xabi dice:

    Esta bien esto de discutir de política sin necesidad de descalificar ni de tirarse los trastos a la cabeza. Verás, si en mi anterior comentario se percibe un cierto deseo de que el bipartidismo remonte es que me he expresado muy mal. No tengo ninguna posición sobre el particular y no creo que exista una catálogo de ventajas del bipartidismo sobre el pluripartidismo, ni viceversa. Con que nos gobierne gente decente, demócrata y que cumpla sus promesas me daría por más que satisfecho.

    Lo cierto es que en USA y en media Europa existe un bipartidismo más o menos imperfecto, pero bipartidismo. Y pocos son los que generan tantos casos de corrupción como los que vemos por aquí. Pero curiosamente, ha habido casos de corrupción no solo en el bipartito -PP y PSOE- sino también en CIU, PNV, UM, UGT… Por lo tanto, es dudosa esa relación directa entre bipartidismo y corrupción que señalas.

    ¿Es mejor el bipartidismo que el multipartidismo? No está claro, y buen parte de las opiniones sobre el particular son interesadas. Cuando dirigía IU, Julio Anguita criticaba duramente el bipartidismo. Y olvidando una máxima que entonces circulaba por la izquierda y que decía: «la derecha utiliza la metáfora, la izquierda el análisis», se le ocurrió una idea de profundo calado y manifestó ante los micrófonos: «La democracia es un coche, y un coche necesita cuatro ruedas». No tardó mucho en salir Fraga a la palestra para responder: «La democracia es una bicicleta. Solo necesita dos ruedas.» Con tan sesudos análisis comprenderás que me inhiba del debate.

    Por lo demás, estoy de acuerdo con tus opiniones y creo que el bipartidismo -al menos, con los actuales partidos-se puede ir al traste como ha pasado en Italia. Pero hablando de Italia conviene recordar lo que señalaba el Príncipe Fabrizio de Salina en la obra «El Gatopardo» de Lampedusa: «Hay que cambiar todo… para que todo siga igual.»

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