«La Roja», ¿peligro para la marca España?

 El Riesgo de fiar la marca país a un fenómeno coyuntural 

No quiero hacer leña del árbol caído. Tampoco machacar a los jugadores y al equipo técnico de la selección española. Todo lo contrario. Me gustaría relativizar su derrota y lanzar un mensaje a todos aquellos periodistas, tertulianos y comentaristas que han martirizado a la selección.

“La Roja” ha venido cosechando éxito tras éxito desde la Eurocopa del 2008; un equipo que ha sabido jugar, ganar y convencer; un equipo que ha vestido de optimismo a una España sumida en el pesimismo de una crisis económica sin precedentes; una España sin rumbo ni liderazgo.  Y fue precisamente esta ausencia de liderazgo la que aupó al deporte español en general y a la selección de fútbol en particular a la cúspide de la pirámide en lo que a marca país se refiere.

La élite política aprovechó la excelente coyuntura deportiva para hacer del deporte español el eje en torno al cual girara su estrategia de marca país. Futbolistas, deportistas del mundo del motor, tenistas…han sido y siguen siendo un activo importantísimo a la hora de vender país.

Pero…¿Hasta qué punto se puede “utilizar” el deporte en la estrategia del nation branding? ¿Es realmente útil? ¿Qué riesgos conlleva?

No cabe duda de que el  fenómeno deportivo trasciende los límites estrictamente de su actividad; nadie pone en cuestión que tiene un componente socio-económico crucial dentro del PIB de un país. Y tampoco se puede dudar de las posibilidades que ofrece a la hora de desarrollar una estrategia de marca país tanto a nivel interno como externo.

Sin embargo, los deportistas van y vienen. La época dorada del deporte español no durará para siempre; habrá épocas mejores y peores. Se trata de un fenómeno, a priori, coyuntural. En consecuencia, creo necesario que la marca España (y la de cualquier otro país, nación, ciudad o región) apueste por variables estructurales a la hora de gestionar su reputación; variables que puedan ser sostenibles a medio/largo plazo y no dependan de personas y momentos concretos; variables que se trasladen y transmitan de generación en generación y que respondan a fenómenos estructurales como pueden ser la innovación tecnológica, o, sin ir más lejos, la industria (tal y como ha comentado esta mañana el Lehendakari Urkullu en una entrevista realizada en el Boulevard de Radio Euskadi).

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