El líder mejor valorado según el barómetro del CIS publicado el pasado mes de febrero. También uno de los mejor parados en el sondeo de Metroscopia que publica hoy mismo el diario El País. Sin embargo, este último sondeo se realizó antes de la “ruptura” de negociaciones que el candidato de Izquierda Unida – Unidad Popular  escenificó ayer por la tarde tras conocerse el pacto entre Pedro Sánchez  y Albert Rivera.

Alberto Garzón perdió su oportunidad para aumentar en notoriedad y erigirse en el Albert “de izquierdas”; esa reputación e imagen pública  han sido siempre consecuencia de su coherencia y voluntad de diálogo; igual que Albert. “Facilitador y mediador” ; al igual que Albert. El hombre tranquilo, pedagógico, de discurso coherente y maduro pese a su juventud. Una comunicación no verbal que le imprime tranquilidad a pesar de ser radical en sus argumentos. En definitiva, coherencia, diálogo, moderación….y voluntad de llegar a acuerdos. Igual que Albert.

 

“Lo importante, a veces, es  participar”

Garzón lo intentó antes del 20D tendiendo la mano a Pablo Iglesias para presentarse conjuntamente; el líder morado, con un discurso un tanto altivo,  se la negó, denominando a su formación de  “Pitufo Gruñón“.  Pero Garzón no cejó en su empeño. En lugar de cerrar todo diálogo con Podemos, fue el muñidor de ese encuentro a cuatro entre el PSOE con los partidos de “izquierdas”; envió una carta al PSOE, Compromís y Podemos para poder estudiar y acordar un programa de “cambio y de progreso”.  Alberto Garzón se convirtió en el Albert Rivera de la izquierda, tratando de convencer a Pablo Iglesias para que se sentara junto con el equipo negociador del PSOE. Y lo consiguió; Podemos volvía a la película como actor protagonista; ese protagonismo que había perdido como consecuencia de haberse “autoexcluído” tras ver que “su Presidente” trataba de ser el Presidente también de Albert Rivera.

 

Efectivamente, la negación del diálogo; el hecho de no esforzarse para llegar a acuerdos, parece que está siendo penalizado por parte de un electorado que ha votado precisamente eso: diálogo, acuerdo, voluntad, esfuerzo. Así lo demuestra la valoración de los líderes que hemos conocido. Albert y Alberto salen bien parados. Por algo será.

Por eso creo que ayer, Alberto Garzón perdió la oportunidad para hacer el sorpasso a Podemos; dejar escorada a la formación morada para seguir dialogando con Pedro Sánchez y tratar de incorporar parte de sus reivindicaciones al pacto -aunque luego no lo consiguiera-. Hubiese sido una forma de seguir esa línea dialogante al que nos tiene acostumbrado Garzón y dejar aislado a quien en su día le afeó y le hizo de menos. Albert, Pedro y Alberto hubiesen subido al podio. Mariano y Pablo, hubiesen quedado como meros espectadores (únicos) por un excesivo ego y personalismo.

No importaba el resultado final. En este caso, lo importante era participar.  Eso es lo  que parece que la opinión pública valora y puntúa.  Sin embargo, ha preferido seguir los pasos de Pablo e Iñigo, partido que aspira a asaltar Ferraz…y fagocitar IU-UP.

La película continua y Alberto vuelve a ser actor secundario tras su jefe de filas; coleta morada.

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