La influencia de la sonrisa en la política.

Hay un libro escrito por Antoni Gutiérrez Rubí titulado “Los tristes no ganan las elecciones”. Inspirado en este tema en concreto y siguiendo ciertos análisis realizados en relación a la comunicación no verbal, a continuación desgranaremos una serie de claves que hemos de tener en cuenta los asesores de comunicación pública y política a la hora de ayudar a nuestros cargos públicos a que sus discursos sean más persuasivos, convincentes y eficaces.

Hoy analizaremos la sonrisa como elemento clave a la hora de comunicar. Al igual que ocurre con otros elementos de la comunicación no verbal, existen diferentes tipos de sonrisa; cada una de ellas tiene sus particularidades y efectos en la opinión pública. ¿Nuestro objetivo? Que nuestro representante trabaje este aspecto y que evite ciertos gestos labiales que le puedan perjudicar. A continuación veremos ejemplos de los tipos de sonrisa de los cinco “protagonistas políticos de moda” (sin que ello se traduzca en que sean gestos característicos de cada uno de ellos): Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, , Pablo Iglesias, Alberto Garzón y Albert Rivera.

  • Sonrisa auténtica: genera una sensación positiva en la opinión pública, y se reconoce porque provoca pliegues en los ojos; su duración también es mayor e intensa.  En esta imagen tenemos un buen ejemplo de este tipo de sonrisa; Alberto Garzón, Diputado de Izquierda Unida-Unidad Popular.



ALBERTO GARZÓN

 

  • Sonrisa de labios tensos y amortiguados: los labios se aprietan  y forman una línea recta. Esconde los verdaderos sentimientos; hay emociones negativas y genera una sensación negativa en la opinión pública. Es lo que ocurrió cuando el pasado viernes Pedro Sánchez hizo el ademán para estrechar la mano a Mariano Rajoy y este evitó hacerlo. El líder socialista se sintió incómodo, y así lo trasladó a través de su gesto labial. Si bien a posteriori intentó, mediante la comunicación verbal, quitar hierro a la cuestión, no cabe duda de que en el momento se sintió ofendido. Así lo atestigua el siguiente  vídeo del Huffington Post. También la imagen de Pablo Iglesias.

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  • Sonrisa falsa: esta es de las más perjudiciales para el/la representante público. La identificamos porque es asimétrica, solo se mueve la parte inferior del rostro, y los ojos se mantienen inalterados.
  • mariano rajoy

 

  • Sonrisa torcida: al igual que la anterior, este tipo de sonrisa tampoco provoca percepciones positivas en el interlocutor; el/la candidato o representante público  tuerce la comisura del labio hacia un lado de la cara, transmitiendo cierto sarcasmo hacia el interlocutor, menospreciando su figura. Es una sonrisa irónica que es mejor evitar para no proyectar una imagen de prepotencia y/o chulería.

Albert Rivera

 

Podemos decir que una sonrisa auténtica seduce, apela al corazón y es persuasiva desde el punto de vista de la comunicación. Es cierto que hay momentos en los que no podemos evitar mostrarnos tristes o no sonreír; pero en esos casos, hemos de evitar una sonrisa falsa o torcida, ya que la persona, el auditorio que tenemos enfrente, bien sea el periodista, otro político o la ciudadanía, perciben sensaciones que pueden ser contradictorias con tus palabras. Como siempre decimos la coherencia es la clave de la comunicación; la coherencia entre lo que se dice y se hace; entre nuestras palabras y nuestros gestos.

 

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