El pasado domingo día 24, en un escenario de incertidumbre, nos preguntaban al profesor de la Universidad de Deusto  Félix Arrieta y a la Socióloga María Silvestre acerca de los beneficios y perjuicios que generaría el adelanto electoral a nivel estatal y a nivel autonómico. Podéis leer todas las opiniones en el siguiente link.

No obstante, he querido ampliar mi reflexión y hacer un análisis más pormenorizado sobre cada uno de los partidos; la evolución en la percepción de la opinión pública, la comunicación estratégica aplicada e implementada por cada uno de los líderes y adentrarme en la política más local, la de Euskadi, donde se está barajando un adelanto electoral para hacer coincidir los comicios autonómicos con los estatales.

 

¿Sería deseable un adelanto electoral en Euskadi en junio?

Desde mi punto de vista, beneficiaría a la ciudadanía, y, por ende, a la clase política que apueste por este adelanto. La sociedad está cansada, hastiada de cambios de guión, de tramas, actores…Desde la irrupción de los denominados partidos emergentes, vivimos un serial político que está agotando a la opinión pública con tantas citas en las urnas; europeas, municipales y forales, estatales…

En este escenario, tras el fin de la violencia de ETA, a pesar de los problemas, Euskadi asiste a una época en la que solicita tranquilidad, moderación, estabilidad… Así lo demuestran los diferentes sondeos, donde se ve claramente que a diferencia de lo que ocurre a nivel estatal, en el País Vasco no se está pidiendo cambio.

A nivel de partidos, la bajada del sentimiento independentista puede perjudicar a EhBildu; y no creo que la salida de Otegi y su figura sea capaz de atraer a nuevos votantes; de hecho, considero que el electorado más proclive a la izquierda apostará por Podemos antes que por EhBildu.

En lo que se refiere al PSE-EE, preveo una bajada importante, derivada de esta legislatura en la que se le ha visto como la “muletilla” del PNV; su contribución a la gobernabilidad y estabilidad no va a verse premiada, sino todo lo contrario.

Los populares, por su parte, tras el cisma interno tras la dimisión de Arantza Quiroga, parece que han conseguido un equipo más compacto, pero a diferencia del resto del Estado, creo que la corrupción sí le va a pasar mayor factura en Euskadi. Además, el buen resultado obtenido por Podemos en las Generales en la CAV es posible que haya cierto trasvase hacia el PNV por el miedo a un pacto post-electoral EhBildu-Podemos; el denominado voto útil.

En resumen, preveo un PNV fuerte, al que le beneficiaría este adelanto; un Podemos, también, consolidado como segunda fuerza, pero con una marca a la baja como consecuencia de la imagen de cierta “radicalidad” de Pablo Iglesias y a quien le beneficiaría que se retrasaran los comicios; una imagen que puede “dulcificarse” gracias a la Secretaria General (Nagua Alba) y la posible candidata, Garbiñe Biurrun. Un EhBildu que le interesaría retrasar también la cita para encontrar su hueco, buscar su nuevo mensaje que conecte con las necesidades de la ciudadanía y un candidato acorde con los tiempos que corren. En cuanto a los partidos “tradicionales” como el PP y el PSE-EE, no creo que ni el adelanto ni el retraso les beneficie; percibo cierto declive de ambos.

 

¿Hasta dónde cambiará el mapa español con unos nuevos comicios el 26J?

No auguro grandes cambios ni revoluciones en el panorama electoral a nivel estatal. Si analizamos las diferentes encuestas, parece que hay una tendencia a la baja de Podemos en beneficio de Izquierda Unida- Unidad Popular, un estancamiento del PSOE y el PP y un leve repunte de Ciudadanos. Coincido con estos datos siempre y cuándo el partido de Pablo Iglesias no consiga reeditar los pactos con las confluencias e IU-UP a nivel estatal; si el partido morado finalmente acepta ir conjuntamente bajo una candidatura global, considero que puede no solo mantener los 69 escaños sino superarlos.

Si reflexionamos sobre cada uno de las formaciones y su evolución a lo largo de este período de negociaciones, vemos que el único que se ha mantenido coherente a lo largo de todas las etapas ha sido Ciudadanos; el único que se ha instalado en el panorama del centro político, tratando de engrasar el acuerdo entre el PSOE y el PP. No se ha movido de sus postulados y, además, ha conseguido instalar en la opinión pública que un partido que se sitúa en el centro izquierda como es el PSOE ha aceptado gran parte de su programa (80%). La única amenaza para Ciudadanos, desde mi punto de vista, puede derivar de la abstención de aquellos votantes de centro derecha de marcado corte neoliberal que hayan visto en ese apoyo a Sánchez cierta traición. No obstante, tras los casos de corrupción que han salpicado al Partido Popular, creo que es el único partido que podría mejorar los resultados de forma notable.

El PSOE, tras una campaña donde criticó por activa y por pasiva al partido de Albert Rivera (recordemos las Nuevas Generaciones de PP) y a Podemos (Sánchez afirmó que nunca pactaría con el “populismo”), ha tratado de reposicionarse y ser esa pieza capaz de aunar voluntades, tendiendo la mano a izquierda y derecha: la vía del 199…Sin embargo, no lo ha conseguido y así lo ha reconocido Antonio Hernando. Pese a que la figura de Pedro Sánchez se ha consolidado como líder de los socialistas, también se ha visto como un político incapaz de conseguir sus objetivos. No creo que unas nuevas elecciones premien el voluntarismo de este equipo negociador. También creo que el electorado de izquierdas, más ideologizado, no perdonará su pacto y cesión a Ciudadanos. Es posible que ante un pacto Podemos-confluencias e IU-UP haya cierta fuga de votos.

El PP tiene, por su parte, un electorado muy fiel y no creo que sus resultados varíen demasiado; no considero que los casos de corrupción le pasen mucha factura y podrían evitarlo con un cambio de líder y con el apoyo de la denominada “nueva hornada” (Maroto, Levy, Casado…) que se han mostrado contundentes y radicales frente a la corrupción.

Por último, tenemos la formación de Iglesias; tanto los medios como el PSOE han conseguido instalar en la opinión pública que han sido los culpables de que Rajoy siga gobernando y de que no haya un gobierno de cambio; una imagen radical de Pablo Iglesias, pese a los intentos de este último de dialogar con Ciudadanos y hacerle guiños al PSOE. La única forma de “suavizar” esa percepción es coaligándose y presentándose junto con Alberto Garzón, uno de los líderes mejor valorados junto con Albert Rivera. Un pacto de izquierdas podría reilusionar a ese movimiento del 15 M y daría cabida, también, a las confluencias de las diferentes comunidades.

Para finalizar, también preveo un repunte de la abstención por el hastío y cansancio ciudadano por la incapacidad de los representantes públicos de llegar a acuerdos.

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